Cuando el 19 de septiembre de 1941 los nazis ocuparon Kiev, Kordik deshecho el Iosif con el que se le conocía y recuperó su nombre checo. Con su manejo perfecto del alemán se convirtió en un apoyo del nuevo régimen y la fábrica de pan en la que trabajaba quedó bajo su dirección. Desde su posición ahora de privilegio aprovechó para solventar duelos personales con denuncias mortales y para intentar su gran sueño: presidir un equipo de fútbol, el mejor que se hubiera conocido en Ucrania.
Tras la ocupación nació un nuevo club deportico en Kiev bajo el nombre de Ruch (Movimiento) y con un fondo antiruso, antipolaco y antijudío, pero sin hacer referencias a la independencia de Ucrania, algo que los alemanes rechazaban de raíz en su plan de dominar Europa. Pertenecer al nuevo club atrajo a muchos deportistas que evitaban así el riesgo de ser enviados a minas alemanas o a fábricas cerca del frente.
Al frente de la sección de fútbol se colocó a Georgi Svecov, delantero en los años 20 del Zeldor Kiev, el equipo que con él en el banquillo pasó a llamarse Lokomotiv. Svecov nunca había sido bien visto por el poder soviético. En su idea de llevarse a los mejores jugadores que hubieran quedado en Kiev se cruzó Kordik.
Se les ofreció a cambio de la libertad firmar un documento de fidelidad al nuevo régimen. Y lo hicieron. En Kiev quedaban ciudadanos libres de cuatro tipos: Reischsdeutsche (arios puros), Volksdeutsche (descendiente de alemanes), los ciudadanos no alemanes que apoyaron a los invasores o no se mostraron hostiles, y por último, los que firmaron documentos de apoyo pero que seguían siendo sospechosos. En ese grupo estaban los futbolistas. Al otro lado de la línea, los que por raza o ideología (judíos, comunistas, oficiales de las fuerzas armadas…) que debían ser eliminados.
Kordik ofreció a Trusevic trabajo en su fábrica de pan y formar parte de un equipo como nunca se había conocido en Kiev. El portero aceptó y convenció a varios de sus ex compañeros de equipo. No entraban en el paraíso. Las condiciones en la panadería eran duras. Vigilados siempre y conscientes de que cualquier error grave, robo de pan o acto de sabotaje se pagaba con la vida. Trusevic vio como toda una unidad de trabajo formada por 22 personas era fusilada porque uno de ellos introdujo cristales en la masa del pan. Es cierto que para el grupo de futbolistas que 'fichó' Kordik (Tjutcev, Putistin, Truseevic, Komarov o Klimenko) las condiciones eran menos duras y les daba permiso para entrenarse dos veces a la semana en el estadio del Zenit.
El verano fue un sueño para Kordik. Su equipo jugó 12 partidos, los ganó todos, marcó 56 goles y encajó 11
El
7 de junio de 1942, a las 17.30 horas, en el estadio del Palacio del
Deporte el fútbol regresaba a Kiev. La cita, anunciada por la prensa
bajo control alemán, era entre el Ruch y el equipo de la Fábrica de Pan, que ganó 2-0. Svecov, ofendido, reclamó la revancha inmediata. Antes, los 'panaderos' cambiaron su nombre por el de Start.
La humillación fue aún mayor: 8-0. El verano fue un sueño para Kordik.
Su equipo jugó 12 partidos, los ganó todos, marcó 56 goles y encajó 11
(KIevskij Telegraf, 16/9/2007).La guarnición militar húngara en Kiev fue la primera en retar al Start: 7-1 para los ucranianos. Resultados similares lograron ante equipos del las tropas alemanas mientras el Ruch contaba casi cada salida al campo con derrotas.
El 6 de agosto de 1942, los alemanes juntaron a los mejores futbolistas que tenían en la defensa antiaérea para retar al Start. Nada que hacer, 5-1 cayó el equipo que fue bautizado como Flakelf. La aventura del Start ya preocupaba a los alemanes y sus colaboradores. Del 5-1 al Flakelf no hubo más reseña en la prensa dos días después que un breve en el que se informaba que el día 9 se jugaba la revancha, el que iba a pasar a la historia como el 'partido de la muerte'.
Fue el 9 de agosto a las cinco de la tarde, en el estadio del Zenit (calle Kerosinnaja 24), el precio, 5 karbovancy, el equipo del Start: Trusevic, Klimenko, Sviridovski, Sucharev, Balakin, Gundarev, Goncharenko, Cernega, Komarov, Korotkich, Putistin, Melnik, Timofeev y Tjutchev. La foto antes del partido inmortaliza a los dos equipos juntos y sonrientes, ajenos a la tragedia de la que iban a ser protagonistas. A esas alturas, el miedo ya se había instalado en el cuerpo de Kordik.
Lo que pasó aquella tarde de agosto en el estadio del Zenit y sus sangrientas consecuencias merecen un capítulo aparte.
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